postrelato 19 nov 2009
Durante aquel mes se produjeron muchos cambios en el patio de la casa donde vivía el profesor.
Había cambiado la ley hacía pocas semanas y no tuvo tiempo para preparar nada mejor. Con unos y con otros pudo llegar a un arreglo, pero justo a ese último se lo tuvo que llevar casi a escondidas hasta su casa. Le había preparado un cobertizo junto a la cocina, para que no incordiara con sus ruidos ni con el olor, pero no aguantó estar entre paredes ni una semana, y allí lo tenía ahora, en el patio.
No era lo más adecuado, pero al menos corría a su antojo hasta cansarse, escarbaba en el suelo y meaba en los rincones sin molestar. Más adelante ya verían cómo se apañaban con él. A fin de cuentas solo era un pobre loco al que nadie había reclamado cuando clausuraron el manicomio.